Vida de Pitágoras

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15 (64) Considerando que el cuidado que se ejerce sobre los hom­bres se inicia a través de la percepción sensible (si se contemplan es­quemas y bellas apariencias, y se pueden escuchar bellos ritmos y melodías), estableció como primordial la educación artística recibida a través de ciertas melodías y ritmos, y a partir de éstos se producían las curaciones de las actitudes y pasiones humanas, y se restituían las armonías originales de las potencias del alma. El control y curación de las enfermedades, tanto de las que afectan al cuerpo como de las que afectan al alma, fueron también concepciones suyas. Y, por Zeus, lo que, por encima de todo, es especialmente notable: prescribió y esta­bleció para sus discípulos las llamadas adaptaciones y terapias, idean­do de manera divina[1] combinaciones de ciertos sones diatónicos, cro­máticos y armónicos, por medio de los cuales fácilmente orientaba y reconducía a una situación contrapuesta las pasiones del alma, que recientemente habían aparecido y desarrollado entre ellos de un modo inconsciente, a saber, aflicciones, arrebatos de cólera, compasiones, envidias extrañas, temores, deseos de todo tipo, ambiciones, apetitos, orgullos, debilidades y violencias. Por medio de melodías apropiadas enderezaba hacia la virtud cada una de estas afecciones, como si se tratara de una combinación de remedios salvadores.

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