Maravillas del corazón *

Al-Ghazālī

 

Abū Ḥāmid Muḥammad Ibn Muḥammad Aṭ-ṭūsī al-Ghazālī (1058-1111), nacido en Tus, antigua ciudad persa del Razavi Khorosan, hijo de un iniciado en el esoterismo islámico, quedó huérfano todavía joven y fue acogido en una escuela religiosa (madrasa) del Golestan, donde permaneció durante siete años antes de comenzar sus estudios en la famosa escuela islámica de Nishapur. Al final de este recorrido, comenzó a ejercer como profesor en la reconocida Universidad de Bagdad, y muy pronto se hizo famoso y respetado por su vasto conocimiento y numerosas publicaciones. En el año 1095 tuvo una profunda crisis intelectual, al darse cuenta de que las enseñanzas que impartía y la ciencia tradicional que había adquirido contrastaban con la notoriedad y los honores que se le atribuían. En varias ocasiones tuvo la tentación de abandonarlo todo, pero no pudo decidirse, hasta que se vio afectado por una enfermedad física que le impedía hablar y mantener sus clases, difundió entonces el rumor de que iría a La Meca y, en su lugar, partió en secreto a Damasco, donde comenzó una nueva vida de profundización de la doctrina del Tasawwuf, que lo llevó a visitar también La Meca, Medina y Jerusalén. Finalmente regresó a su ciudad natal donde residió los últimos años de su vida y donde escribió la obra Iyhā’ulūm al-dīn (Revivificación de las ciencias religiosas), que reúne magistralmente el saber teológico e iniciático del Islam medieval y cuyo título parece querer recordar el papel desempeñado por el autor dentro de su propia tradición.

De esta misma obra presentamos el siguiente capítulo.

 

Diferencia entre inspiración (ilhām) y aprendizaje (ta’allum) así como entre el método del sufismo para intentar descubrir la verdad y el método de la especulación dogmática.

Sabed que las ciencias, no las primarias, sino aquellas que sobrevienen al corazón en ciertas circunstancias, se obtienen de varias maneras. A veces asaltan el corazón, sin saber de dónde vienen, a veces se adquieren a través de la argumentación y el aprendizaje.

Lo que no se consigue por vía de adquisición ni por método de demostración se llama inspiración (ilhām) y lo que se consigue a través de la argumentación se llama reflexión y observación. También lo que sobreviene al corazón sin método, aprendizaje ni esfuerzo por parte del hombre se divide en aquello que el hombre ignora en cómo y de dónde le ha llegado y en aquello que junto con ello viene a conocer la causa de donde sacó el beneficio de esa ciencia, y tal causa es la visión del ángel que la infunde. La primera forma es la inspiración (ilhām) e infusión en el espíritu, y es propia de los santos y los puros, la segunda se llama revelación (way), y es propia de los profetas (mientras aquella de la que se ha hablado en primer lugar, es decir, la adquisición a través de la argumentación, es particular de los doctos). Lo que cuenta, para que se manifieste en el corazón la verdadera realidad de todas las cosas, es que se esté preparado. Entre el hombre y esa realidad se interponen los cinco motivos de los que hemos hablado anteriormente [que son: 1) corazón deficiente; 2) corazón corroído por el pecado; 3) corazón distraído; 4) fanatismo doctrinal; 5) ignorancia sobre el lugar de la forma buscada[1]]. Por lo tanto, son como el velo que se interpone entre el espejo del corazón y la Tabla preservada donde está escrito todo lo que Dios ha decretado hasta el Día de la Resurrección. La revelación de las verdaderas ciencias del espejo de la Tabla preservada en el espejo del corazón se asemeja a la recepción de una forma de un espejo en otro situado de frente; el velo entre los dos espejos ya se retira con la mano, ya se traslada por el soplo de los vientos que lo mueven. Igualmente, a veces soplan los vientos de los favores divinos, y los velos se apartan de la línea visual de los corazones, de modo que algo de lo que está escrito en la Tabla preservada se manifiesta en ellos. Esto sucede a veces en un sueño, de modo que mediante esto se sabe lo que sucederá en el futuro. El velo se levanta completamente con la muerte y por lo tanto se elimina todo impedimento. Pero es quitado incluso en estado de vigilia, levantándose el velo por el favor secreto de Dios excelso. Entonces tras la cortina del Arcano resplandece en los corazones una maravilla de la ciencia, a veces como un rápido destello, otras sin interrupción hasta un cierto punto, siendo extremadamente raro que dure para siempre.

(Continúa)

* Cf. Scritti scelti di Al-Ghazālī, a cura di L. Veccia Vaglieri e R. Rubinacci, UTET, Torino, 1970., Libro I: ‘Agiā’ib al-qalb. Traducción al español por la redacción de Letra y Espíritu.

[1] Es decir, la Tabla preservada que existe en el cielo en la que todo: pasado, presente y futuro está escrito y se dibujan las “formas”, es decir, los modelos de todas las cosas individuales de este mundo.

 

 

 

0

Tu carrito