Algunas observaciones respecto a la obra de René Guénon

Download_pdfJ. C.

Prefacio

La Crisis mundial actual, considerada desde el punto de vista de las energías cósmicas que manifiestan en ella su acción, comporta, entre otras características, un creciente despliegue de este Poder de suges­tión e ilusión que los teólogos católicos llaman “el Diablo”[1].

Por otra parte, no nos sorprende que este Poder ejerza su acción, in­cluso en los dominios donde parecería que debiera estar mejor exclui­do, pues sabemos desde hace siglos, e incluso literalmente desde hace milenios que el período precedente al “juicio final” debe contemplar el triunfo exterior aparente de este Poder, que además por ello mismo habrá realizado las condiciones que llevarán a su propia ruina.

No tenemos la intención de ocuparnos de todas las manifestaciones de esta actividad, a la que ya es suficientemente difícil resistir para evitar recibir su marca y su signo sobre la frente o sobre la mano[2], pero hay algunos dominios en los que no podemos abstenernos de interve­nir, no movidos por un deseo personal de acción exterior, sino por ansia de verdad.

Es por ello que algunos hechos recientes, que ponen en tela de juicio y en cuestión la obra y la personalidad de René Guénon, nos obligan a precisar algunos puntos referentes a la doctrina o a los hechos, puesto que las circunstancias exteriores excluyen una intervención material del interesado.

I

Alcance y carácter de la obra de René Guénon

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